Cuentos

          "BUSCO IDEAS"

Sólo buscaba un argumento que me ayude a escribir un cuento; por eso distraje la  vista hacia los árboles que están frente a mi dormitorio, como para encontrar ideas en ellos.
Creía que el verde  le pondría  fuerza a mi imaginación, pero no ocurrió nada por un buen rato. De golpe, el color saltó hacia mí desde las plantas  con olor a ramas frescas recién brotadas.
Imaginé -  ¿ o sentí? - que el verde estaba ahora dentro mío y envolviéndome  en el mismo instante.
Entonces encontré dicha. Mi mañana libre tenía alegría y ya no tuve ganas de escribir el cuento.


GUSTAVO F.FARRONI (Diciembre de 2001)



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"BUSCO IDEAS" (OTRAS IDEAS)(OTRA FORMA)

Mentira amarga: el vino ayuda . Me tomé  un río y seguís acá, Riéndote en esa silla  vacia. Y el mozo en patas empieza a baldear (“Ni a la esquina” - Caballeros de la Quema)
Sólo buscaba un argumento que me ayude a escribir un cuento Y OLVIDARTE; por eso distraje la  vista hacia los árboles que están frente a mi dormitorio, como para encontrar ideas en ellos.
Creía que el verde  le pondría  fuerza a mi imaginación, pero no ocurrió nada por un buen rato.
De golpe, el color saltó hacia mí desde las plantas, con olor a ramas frescas recién brotadas.
Imaginé -  ¿ o sentí? - que el verde estaba ahora dentro mío y envolviéndome  en el mismo instante.
Entonces encontré dicha. Mi mañana libre tenía alegría. ME BEBÍ TODO EL VERDE, TODA LA CALMA MAÑANERA, TODAS LAS CANCIONES DE LOS PAJAROS  Y  LAS DEL  VIENTO.
Y ENTONCES   NO TUVE GANAS  DE ESCRIBIR EL CUENTO…
DONDE SEGURAMENTE  TE  NOMBRARIA…


                                                     GUSTAVO  F. FARRONI, Junio de 2009

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                                        EL PERRO SARNOSO Y  LA VECINA ODIOSA
De tanto andar  envuelto en una  nube de polvo macilento que èl mismo  levantaba,  el perro olìa a mugre, dentelladas y a podredumbre.
 En ese hàlito repugnante  que el animal y las gentes que estaban  a su alrededor tragaban  a bocanadas, el perro sin nombre  era un conocedor de todos  los rincones, las mentiras, las verdades y  las costumbres del  pueblo.
El perro sin nombre  permanecìa  poco tiempo en cada lugar en el que un humano  o animal lo detectaba...Es que  la innumerable cantidad de pulgas y de sarna  que llevaba encima lo volvìa  merecedor de una corrida inmediata y violenta hacia la calle. Hacia cualquier lugar en que no pudiera dejar su molesta carga , sus urticantes huevos de àcaros,  o la sebosidad  fètida de la  piel engrosada con  escamas titilantes de pus.
No tenìa amigos...  Ni entre los animales que al parecer lo despreciaban -tal vez porque era una boca màs hambrienta que cualquier hambriento-  ni entre la gente del lugar que pisaba.
Obviamente lo corrìan  por la mugre ìncita en si.  Pero tambièn por su mirada. El perro vagabundo tenìa  una mirada tan penetrante e intensa como de aquel que tiene  ojos de  pedigüeño: mirada   furiosa de deseo por la comida que no tenìa en su boca frecuentemente. Mirada intensa de fuego.  De perro desesperado por acercarse a cada una de las personas que  podìan  brindarle un poco de comida. Mirada deseosa de paladear los olores y los sabores de cualquier pedazo de sobras que tranquiliza el estòmago...Mirada furiosa de los animales  menesterosos. Que acaso se asemejan a las de los humanos en igual situaciòn de hambruna.  O, tal vez, por la bùsqueda de  algo de afecto. Cuando el perro se detenia a observar algo fijamente  tenia  aspecto  acribillante en su cara. Como la de un  torero cuando estudia  al toro para la estocada.  Metìa cierta pavura disfrazada de estupor.
Y es que el animal descubrìa  defectos , mentiras y entuertos antes que nadie, como andaba con  su hocico venteando todo el tiempo por  aquì  y màs allà.  Era como un investigador silencioso; un   testigo ocular de los hechos màs ignominiosos e hipòcritas de la sociedad en que se movìa a diario. Como aquella vez  en el comienzo de  una noche prìstina en la que  descubriò  a la vecina- mujer del panadero - tumbada entre la oscuridad de la cuadra del depòsito de  harina entretenida  con dos jòvenes que la acariciaban ardorosamente.
Ademàs era osado. Persistente...
 Solìa ser  un feroz depredador de la bolsa de  basura de una vieja solitaria,  dueña de un pequeño comercio. La anciana siempre lo corria. Le descerrajaba con lo que  tenìa en mano  y lo insultaba permanentemente por aquel  descaro. No obstante, despuès la mujer  le tiraba comida mas allà, lejos del comercio;  impactada por la mugre y las emanaciones del perro que ocultaba - segùn ella-una cierta belleza de un pasado mas higiènico...  Quizàs con algun  dueño perdido en su haber.   
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Otra  vez que el animal estaba  entretenido en mordisquear la sobra y los huesos del tarro de basura en la casa del carnicero, mirò de reojo como dos muchachitos casi imberbes - uno de ellos le habìa propinado un piedrazo alguna vez - intentaron romper el postigo de una ventana mal cerrada a un costado de la carnicerìa.   De allì salìa un aroma a sangre y  a desinfectante dulzòn  y empalagoso  que atraìa al perro . Los muchachitos  intentaban robar  parte de la recaudaciòn del dìa, una vez que rompieron la madera de la abertura.
 Lo que nunca supo el carnicero ni su familia fue que el robo no pudo consumarse, porque en el momento en que un joven entrò en el negocio, el perro acometiò con sus dientes  contra la pantorrilla  del muchacho que quedò afuera para vigilar; acaso para vengarse de sus piedrazos.  No sòlo lo mordiò profundamente, sinò que el  grito del mordido  asustò al otro muchacho que estaba dentro y ambos salieron disparados sin consumar el hecho.
El perro pulgoso conocìa desde siempre cada rincòn  del vecindario. Y en todos los lugares dejò su marca, porque  permanentemente  regaba el  Barrio  con huevos de sarna y de garrapatas  de a decenas. Las habìa volteado en todos los rincones del pueblo y las habìa levantado otras tantas veces en sus andanzas .
El perro habìa espiado todos los chusmerìos propios de la poblaciòn;  los conocidos, los menos contados y aquellos  que no deben ser divulgados. A fuerza de vueltas y desventuras era conocedor de todas las tramas que tejìan los habitantes del lugar. Llegaba sin ser visto como duende misterioso y callado. Y porque no podìa decir ni nada, no era  corrido por mensajero,  sinò por ser portador de cuanta mugre y enfermedad estaba a su merced.
Una vez observò  inmòvil ,  casi detenièndose a lamer sus genitales  expuestos a plena luz de una siesta pueblera,  a dos amantes. Los dos  bramaban de placer sentados en la rama caìda de un àrbol:  èl abajo, ella sentada encima .  A pesar que el muchacho intentò alejarlo con una patada furtiva, no pudo lograr hacerlo huir. El perro volviò a hurtadillas para  oler de cerca las secreciones y el almizcle que brotaban de ambos, mientras se escuchaban los chirridos y gritos de gozo de la pareja.
Intentaron correrlo  durante y despuès de terminado  el baile de placer, pero el perro no se alejò mas de unos metros; extasiado como estaba el animal por los gemidos que,  a su entender perruno, se parecìan a un llamado cariñoso para quedarse cerca .El perro  no molestaba, quieto por ver aquella porfìa amatoria de la pareja. Pero sì molestaba su hediondez consuetudinaria, rayana en la porfìa de no dejarse atrapar para un aseo y una cura adecuada de sus nanas.
Dejaba siempre el deseo - en varios vecinos-   de darle una buena paliza cuando se estiraba pertinaz en el umbral de una puerta o ventana cercana. O  luego de instalarse en èste o aquel  patio abierto,  donde encontraba  sobras de  comida;  o algùn olor insinuante de restos comestibles que el perro  aprovechaba instintiva y furtivamente, dejando la huella odorìfera a su paso. Al  momento de la corrida, o de los gritos profusos, volaba en un salto  a casas vecinas o deambulaba sin detenerse.                   
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Una mañana, distraìdo por un menù carnoso y tan sabroso como inesperado del que dispuso a sus anchas  en la vuelta de una esquina, lo agarraron por el cuello, con un lazo grande atado a un extremo de una caña larga. La  carnada en aquel extremo de la cuadra diò sus frutos en cuestiòn de minutos: querìan atrapar al perro mugriento, impìo . Someterlo.
Luego,   llevaron el perro  a un extremo de un galpòn del viejo ferrocarril donde existìa un espacio  limpio con  una mesa de metal en el centro. Allì  le ataron convenientemente la boca y  dos jòvenes lo inmovilizaron  por las extremidades,  a l tiempo que un hombre le inyectaba un liquido transparente en una de las nalgas.  Luego de unos minutos, el can se durmiò  placenteramente, acaso deseando descansar de tanto susto inesperado.
La vecina que tantas veces  habìa corrido e insultado  al perro ,  mirò complacida. Una sonrisa inolcutable apareciò en su boca cuando el animal  quedo  dominado.
Lo limpiaron hasta el cansancio con bolillos de algodòn empapados en agua y detergente para extraerle las costras,  la pringosidad y el olor a rancio de la  podredumbre encarnada en su piel. Debieron cortar con tijera las pelotas de pelo sucio y entramada que tenìa por todo el cuerpo.
Luego de ese aseo primario lo cepillaron con màs agua y màs detergente. Lo desinfectaron. Y segundos despuès  lo rociaron con un aerosol para perfumarlo; para  poder estar a su lado  con tranquilidad, sin asco.
Un  bisturì de filo casi virgen en manos de un  hombre  hizo el resto. En dos cortes limpios, rectos  y precisos  abriò como a una fruta madura los escrotos y le  cercenò  los dos testìculos que aseguraban engorde y domesticidad  tautanàsica  y eterna.
La vecina que se harìa cargo del cuidado y mantenciòn  posterior  del animal - fue su decisiòn -  era aquella mujer que lo corrio tantas veces de su negocio impiadosa. Cansada de tantas idas y venidas del perro a su domicilio terminaron por hacerle creer que este animal ya era parte de su propiedad ...Debìa hacerse cargo de èl.
 Visto con ojos de mujer solitaria, el perro no era feo  y podìa servir de compañia. Ahora lo adoptarìa...  Luego de su higiene forzada y  tras la cirugia de castraciòn. "para hacerlo manso y tranquilo", segùn manifestò la Vecina.
 El viejo Albèizar  del pueblo se encargò de cumplir con el pedido de la mujer .
                                                                        Gefe...
                                                                                  En  Clason,  enero de 2017

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“ FIGURAS GASTADAS”

Desde arriba veo un agente de policía vestido con ropa oscura. Parece ropa azul y tiene un casco terminado en puntera, como los de antes.
Detuvo el ¿auto?, que se parece más a un pequeño colectivo marrón oscuro, viejo y pesado como un cofre grande de hierro.
Saludó respetuosamente  a todos los que iban en él entre  ropa, abrigo y  comidas. Entre bolsos y bolsas. Eran muchas personas pero no alcancé a distinguir quienes viajaban. No me ví allí, pero sé que yo también estaba.
Dijo, amable, que fuésemos  despacio, que la ruta estaba peligrosa. Que la lluvia  o la neblina  o algo así, disminuía muchísimo la visibilidad.
Observo, no sé  por qué, a una persona que no conozco. Creo que estaba en el grupo. Está firmando unos papeles. Tiene una mano vendada  que no puede mover. En la mano que firma, tiene el dedo gordo derecho enyesado grotescamente, ridículo, que está apuntando hacia el techo.
Hace todo con dificultad, porque además está golpeado. Creo que son papeles de seguro o trámites legales  que apoya  en  un mostrador. Ignoro cuándo es esto. Quién es y en qué lugar está.
Miro todo como a una película  borrosa, sin color y con figuras gastadas. Como en los televisores en blanco y negro que desplazó el modernismo.
Tengo una  mínima  sensación de caída sobre algo que me produjo mucho, mucho,            mucho calor. Como si mi espalda  se estuviera  por  quemar  con agua hirviendo. Es eso y nada más. No sufro. O no sufrí  nada si es que estoy recordando…
Estoy en un barco que flota  en el espacio, calmo y sereno;  sin límites materiales;  sin calor, ni frio.
No hay dolor. Ni sentidos  de ninguna especie. Ni pesares. Me pregunto si alguna persona habla de mí y por qué lo hará.
No veo a mi cuerpo. Sólo  tengo ideas, pensamientos abstractos, pero nada material. Hay figuras etéreas, forjadas con aire, que tampoco me dicen nada. Allí parece terminar todo.
Ahora me pregunto si ésta es la eternidad…



GUSTAVO  F. FARRONI /     Clason   (Sta. Fe) (En Primera Antología Sangenarina,   pag. 35, año2002)



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                                                    EL NEGRO NO VIENE !! 
LOS ACTORES:  Inodoro Pereira, La Eulogia, el Mendieta  Perro  y Gustavo, o sea,  yo.  LA ACCION: en mi casa, un... mediodia?  frìo de Julio.
GUSTAVO (YO):  - Vengan  a comer  que el asado se enfrìa, carajo!
EULOGIA:  - No...No tengo hambre Don Gustavo,disculpe!
YO:  - Usted ? ¿?...Usted  que siempre ha sido un bastion apàtrida contra la anorexia Doña Eulogia? Còmo...?
EULOGIA: - Tengo el garguero  atravesau y apretau, como si tuviera puesto un collar de sandìa! No, no!
INODORO  PEREIRA:(apareciendo de improviso) -¡Malaya  los loros!  Se comieron tuita la lechuga...Eh? No,  Don Gustavo, no v'ia comer! ¡V'ia tener  que sembrarla de nuevo, porque sinò  no van a comer nada e' verde los pavos y no van a estar listo pa'la navidad!.
YO:  Usted tampoco  va a comer el asado Inodoro?.¡ Usted qu e siempre llega a la mesa antes de trabajar,  sin sudar siquiera?..
INODORO PEREIRA: ¡ Sî! Pero si el negro no viene hoy,yo...yo  voy a sembrar de nuevo la lechuga..No... Se me jué  el  apetito!
MENDIETA:(Apareciendo de repente de abajo de la mesa)  - Yo comì pollo anoche, y se me ha astillau un hueso en el triperìo...No via' a comè Don Gustavo, perdone. Coma ustè!...Pero .... (Mira la mesa)Uno, dos,  tres, cuatro, cinco...Ha puesto un plato de màs Gustavo.
Yo:  - Es pa'l Negro...Lo invitè a comer el asado con todos nosotros.
INODORO:   - No va a venì!  No se ilusione Don Gustavo... Andarà  por alguna nube o en  algùn cielo Canaya...Se lo dije; se lo dije Don Gustavo...El no puede venir hoy...Se lo llevò el Basilisco! De seguro!
YO:   - Tenia la ilusiòn que...
EULOGIA:  -   Viò que le dije? Ud me pidio empanadas dulces...Y disculpe...No las hice..Yo tambièn sabìa que el negro...
Yo: - No se preocupe Eulogia...No se preocupe. ¡A mì tambièn se me esta  yendo el hambre!
INODORO: (Saliendo, con la cabeza gacha)  -  Me voy!  Me voy a...Sembrar  lechuga pa' los pavos!.
Al  ratito, un grito sonoro  atronò  el caserìo de mi pueblo. Como si fuera a  la madrugada . Quizas al conjuro de los Gallos salteadores  que todavia quedan esquivando las ordenanzas que la burocracia cipaya nos impuso:  sacar los gallineros del caserìo. Con el sonido alborotador temblaron las gallinas nocheras que recorrìan los baldìos! ...Temblò  el rancho  ...Como si lo hubiese anunciado la lechuza antigua que suele chistar en mi ventana algunas veces a la  medianoche...Que es mas o  menos a la misma hora en que una comadreja bagùala se deja ver atravesando mi patio cerril.
En esos precisos  momentos, cuando todo puede llegar a suceder, se escuchò aquèl  grito; un sonido gutural,  viril y perruno  a la vez - mezcla de perro-lobo quizàs-  que  atravesò la Pampa,  mi pueblo, mi  casa  y sacudiò ahì mismo a mi cama.
Provenìa  del Mendieta Perro que estaba echadito a la par del catre . Con el hocico hùmedo apoyado en sus patas finas y largas se desperezaba de la espera . Acaso tambien se desesperanzaba. Me enderezè y  le vi dos lagrimones que le bajaban por los ojos entrecerrados, al tiempo que èl tambièn  se levantaba sacudiendose las orejas.
Fue al oir su ladrido canino lastimero que volvì a la realidad. Fue en ese preciso instante que Mendieta Perro coronò mi sueño con esa verdad mas verdadera que el agua verdaderamente  clara:
MENDIETA PERRO: - No va a venir el Negro,  Don Gustavo! No lo espere!...Quien diria!...  QUE LO PARIO!!!
Alli  mismo, en ese  cruel segundo  yo tambièn lo entendì! Porque  en ese preciso momento me despertè; resollando angustiado, con miedo; semiahogado y  triste por la falta del Negro... Justito cuando escuchaba el cucù de las palomas en mi ventana, como casi todas las mañanas.

Farroni, Gustavo Fernando .  Homenaje a Roberto Fontanarrosa. Hecho en Clason (Pcia de Santa Fe), el 19 de julio de 2016.  El "Negro"  Fontanarrosa muriò el mismo dia del  año 2007.




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"TETAS DE PLÁSTICO ROBADAS"

Cuando el conductor de la tele  leyó el título de la noticia  - antes de leerla  a sus oyentes trataba de chequear  veloz  de qué se trataba  y  el origen de la misma -  dudó en ponerla en el aire.  Es un hombre avezado en lo suyo. Y  sabe que una vez que se mete la pata, es difícil retroceder.
Como la Fuente que firma la nota es creíble, tomó la decisión de leerla en el noticiero local. Antes, la  leyó de nuevo y la releyó , porque primero no creía en lo que veía... Mientras, se metía un dedo en la nariz, a la vista de todo el mundo, esbozó  una risa Sardónica  y se rascó después  la "entrepierna"  (o un testículo?)  sin disimulo por debajo de la mesa de la redacción de las noticias.
Cuando este hombre hacía algo así, sus compañeros  se codeaban  con sorpresa , porque intuían que algo importante  había sucedido en  algún lugar. Y el Hombre seguramente les daría la primicia a través del micrófono en instantes...Y acertaron... Unos segundos después, escucharon en off la voz grave del locutor que les decía, a punto de abrir el noticiero:  - ¡Muchachos: escuchen esto,  please !!!:
ULTIMO MOMENTO: EN HORAS DE LA MADRUGADA DE HOY,  AMIGOS DE LO AJENO SUSTRAJERON  LOS DOS (así: DOS) VOLUMINOSOS PECHOS (LEASÉ:  TETAS) DE SILICONAS DE LA EX VEDETTE Y ACTRIZ CONCHITA PANIDO. LAS MENCIONADAS FUERON ROBADAS DE SU CAJA MORTUORIA UBICADA EN EL CEMENTERIO  DE ESTA CIUDAD.
LA MUJER, QUE FALLECIÓ HACE CINCO AÑOS EN UN FATAL ACCIDENTE, SUPO CONSEGUIR TAMAÑA FORTUNA QUE RONDABA LOS 98 CM DE CONTORNO, GRACIAS A VARIOS GENEROSOS CONTACTOS EN EL MUNDILLO DE LOS EMPRESARIOS Y DE LOS POLÍTICOS LOCALES.
-“ESTO LO HIZO EL KIOSQUERO DE LA ESQUINA!  UN DEGENERADO!. SIEMPRE DIJO QUE  QUERÍA   LAS GOMAS  DE LA CONCHITA PANIDO!”,  REVENTÓ  LA FRASE DE IMPROVISO  CONTRA UNA CÁMARA DE TELEVISIÓN, DE  LA BOCA DE UN TRANSEÚNTE OCASIONAL,  CUANDO LA TELE HACÍA SU TRABAJO EN BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN.
-¡¡¡ESTAS COSAS ANTES NO SUCEDÍAN!!!-  DIJO OTRO SEÑOR MADURO (DE CASI CINCUENTA Y DIEZ).
- ¡TAMPOCO HABÍA TETAS DE PLÁSTICO!  ¡ BIEN QUE LES HUBIESE GUSTADO VERLAS  A USTEDES!, SENTENCIÓ UNA MOROCHA TREINTAÑERA QUE PASABA POR EL LUGAR. LA CÁMARA SIGUIÓ DESPUÉS, REFLEJANDO OTRAS OPINIONES -PAPARRUCHADAS, BAH!. (ES CURIOSO: NADIE QUIERE PERDER LA OPORTUNIDAD DE SALIR EN LA TELE,  NO IMPORTA EL MOTIVO NI LA FORMA).
TODAVÍA NO SE TIENE CERTEZA DEL USO QUE LE DARÁN LOS LADRONES AL PRODUCTO  EN CUESTIÓN, AUNQUE SE SUPONE QUE  INGRESARÁN  AL RUBRO “SILICONAS USADAS DE EX VEDETTES”, QUE TIENEN UNA DEMANDA MUY ALTA EN TODO EL MUNDO. (RECICLAJE PARA SELLADORES;GOMAS ESPECIALES PARA PISOS; TETAS  ECONÓMICAS USADAS PARA  VEDETONGAS …ETC.).
HOY POR HOY, NO ASOMBRA ESTE TIPO DE ROBOS, QUE RONDA EL GÉNERO DE LOS POLICIALES  “MUY NEGROS”. AUNQUE SEGURAMENTE ESTAS NOTICIAS ESTÁN INFLADAS POR LA PRENSA SENSACIONALISTA (PARADÓJICAMENTE: LA PRENSA AMARILLA).
ES DE CREER QUE PRONTO SE ACLARARÁ  TODO. DICHO DE OTRA MANERA, ES DE ESPERAR QUE   LOS PECHOS ACABEN PASANDO DE MANO EN MANO Y TERMINEN EN MANOS DE LA JUSTICIA QUE TERMINARÁ CON ESTE MANOSEO…¿ME ENTIENDE , NO?...NO?...BUENO, NO IMPORTA. DEJEMOSLÓ  ACÁ !!. ESTE ASUNTO DE LOS SENOS  DE LA CONCHITA PANIDO  SE ESTÁN  CONVIRTIENDO EN UNA NOTICIA NECRÓFILA  DE CONTORNOS VOLUPTUOSOS Y EXAGERADOS. ¡ES QUE  ANTES NADIE ROBABA TETAS DE PLASTICO!!!

GUSTAVO F. FARRONI (SETIEMBRE  DE  2013)



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VAMOS A LA CANCHA HIJO?

- ¿Vamos a la cancha, Hijo?
- No pá! No quiero ir.
- No? Dale, vamos a alentar al equipo...Dale que después nos comemos un chori a la salida… Nos vamos a la "popu"  con todos los amigos...Hoy ganamos, seguro! El padre  insistía, pero el chico estaba  obstinado en jugar con la compu. No miraba al padre; está serio y reconcentrado. Parece enojado.
- ¡Vamos, que hoy los contrarios se comen cuatro!  ¡Nos vamos a divertir mucho!...Daaaale! insistió por enésima vez. El chico se negó a ir  por enésima  oportunidad.
- Qué pasa? Por qué no querés ir a ver fútbol  Ale? Si vamos siempre...  ¡Ché, que cara que tenés! ¿Te pasa algo hijo?                                                                                                                  
- No! No voy!, contestó el chico compungido.  ¿Y sabés por qué no quiero ir?...¿Vos sabés que la Seño nos retó feo a los de sexto ayer?
- No hijo, nadie me contó nada pero supongo que tu mamá me lo iba a decir..
- No, ella todavía no lo sabe. No le dije nada todavía...Te quería contar primero a vos. Tengo una nota para que firmen ustedes...  ¿Pá: vos sabés que yo me porto bien en la Escuela, no?. No soy el mejor de la clase pero tampoco soy el peor..
...¿Qué pasó hijo? Por qué te retó la Seño?.
- Porque puteé a mis compañeros ,  mal, en el recreo. ¿ Y sabés por que los puteé?  Porque algunos son "fanas" de  otro club y me cargaban mucho porque los nuestros vienen perdiendo. Entonces  yo me calenté y les canté las canciones que  cantamos  en la cancha...
- No Hijo! Pero... ¿Cómo vas a cantar eso en la escuela?
- Se me pegó pa...En la cancha todos  gritan  y putean  como  locos y a mí se me pega. La canté en la escuela y...Bueno... Eso que fueron los  cantitos nada más! No les largué  las puteadas que vos le decís  a los  hinchas contrarios y... Por eso me retaron.
- Pero Hijo...
- Te dije! Se me pegaron los cantitos y se chispotearon en la escuela.  Ya sé que no hay que hacerlo. Y no es lo que me enseñan en  casa. Vos y mama me retan si digo malas palabras en casa y a en la cancha vale todo. Cómo es la cosa?.
- Todo el mundo putea en la cancha viendo un partido de fútbol hijo...
- Si, ya sé pá. Pero a veces se ponen relocos.  Se sacan mal! .. Yo te miro y  miro a tus amigos  y  algunas veces me parece que estoy con otra gente; una gente diferente a la que me llevó a ver el partido.   Ah!,  Decí que no me acordé de las veces que vuela alguna piedra o alguna botella y vos te ponés mas loco todavía.  O  hacés como el otro día que devolviste un piedrazo.  Si me acordaba de eso, ¡Seguro que yo también les rajaba un piedrazo a los chicos de séptimo!.
-No! No era un piedrazo hijo, les tiré con una botella de agua vacía! No es lo mismo!.
- Estaba casi llena pá! La intención es lo mismo. La maestra dice que no tenemos que hacer eso; ni putear, ni tirar cosas. Que no está bien... Además cuando pierde nuestro equipo y  salimos de la cancha, vos discutís con cualquiera por cualquier cosa. Y a mí me da miedo Pá!... Como ese día que se nos venían encima dos tipos grandotes porque les dijiste no se qué en el semáforo. Por suerte pudimos salir rápido porque se puso en verde y los perdimos. No! No tengo ganas de ir a la cancha  para eso pa!!
- Dále hijo; Vení! Así estamos juntos toda la tarde. Vamos tranqui esta vez, sí?
- ¿ Juntos? Si el equipo juega mal te ponés  reloco y no me das bola. Y menos si te peleás con alguno. Además me llevás con tus amigos, se ponen  a tomar cerveza por ahí  un montón de tiempo.  A veces se ponen bastante pesados . Más toman, más pesados se ponen; y yo me aburro... No pá. Hoy no quiero ir a la cancha. Me quedo acá a jugar con  la compu.  A lo mejor voy a ver algún amigo para no aburrirme.
- El padre se calló por un buen rato...No sabía qué decir. Se acerca la hora del partido. - Es importante el encuentro de hoy, no se lo puede perder -. A esa altura de la conversación, comprendió que iría sin el chico .
El  padre estaba vestido con la camiseta del equipo favorito, con un sombrero y una bandera con los colores del club del cual es fana, por si no se distinguía bien para qué Club simpatiza... Salió hacia la puerta y se despidió del hijo desde allí. El muchacho saludó fríamente al padre y siguió concentrado en los juegos de la computadora.
El hombre saludó luego a su mujer que estaba en la cocina con un beso.  Respondió brevemente y con cierta evasiva, al por qué de ir solo  a ver el partido de fútbol. Ese día iría con sus amigos y tal vez con  algún hijo de los amigos
El padre salió a la calle, subió al auto y se dirigió en dirección al estadio ...Pero no podía dejar de cavilar  todo lo que le había dicho el hijo....Que los gritos desaforados;  que las piedras ;  las peleas;  la bebida ; ¿Y ahora? ¿No le está queriendo decir algo?
Había transitado varias cuadras con el vehículo cuando,  de golpe y como iluminado por un fogonazo, o un chispazo de razón o algo así, frenó el auto de improviso. Se detuvo a un costado de la calle durante unos minutos , inmóvil.  De repente una llama interior le quemó el pecho; sin dudar, dió  una media vuelta al vehículo y comenzó el regreso a su casa presuroso.
Cuando llegó al hogar, el muchachito todavía estaba en sus juegos . Cuando éste observó que el padre entraba preguntó:  - Qué pasa pá? No vas a la cancha?.
- No hijo. Me parece que hoy no es el día indicado...¿ No querés que vayamos a pescar juntos y charlamos tranqui de todo lo que me contaste: la escuela, las puteadas y todo eso?. Vamos otro dia a ver fútbol , los dos! ...Si vos querés, claro!
- Dale, Pá! Vamos a pescar hoy!! Que bueno!...Busco la caña Pá.!!. El chico salió disparado, feliz,  mientras el  padre lo miraba.
-Los hijos siempre nos enseñan algo, dijo en voz baja y agregó: ya iremos a la cancha! !

                        
GUSTAVO F. FARRON
CLASON (STA FE), ENERO de 2015




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                                            "ENFRENTE DE NADA"    
           
El viejo isleño  barbado, de rostro flaco, afilado y arrugado como surcado por mil pequeños caminos,  descansa  a orillas del río sentado en  un viejo cajón de madera carcomido  por el agua, el sol y el maltrato.
Tiene tantos años que parece una reliquia de edad incalculable. Está mirando los edificios de enfrente  señalizados por su nariz puntiaguda. Los divisa entre medio del  humo del  fogón cavado en la arena y el vapor del agua que se eleva del rio desdibujando los edificios . Las ramas de los sauces y los ceibos se mueven por el viento delante de él,  como queriendo borrar  el paisaje urbano ..La fuerza del sol se hace sentir con ímpetu a esa hora del día en la isla…
Por  entremedio de sus cejas espesas y el pelo duro por el revoque del agua, la tierra y la grasitud.  Con graznidos de bigüaces  y motores de lanchas que se alejan como sonido de fondo, miró hacia la ciudad.  Después  recogió la pava renegrida  y abollada y  se sirvió un mate con mucha paciencia… Chupó de  la bombilla una y otra vez  hasta vaciar el recipiente de lata cachuza que oficiaba de mate.   En ese momento  entrecerró  los ojos como quien  mira para adentro buscando en los recuerdos.
El viejo intuye que ya no hay  cambios en su vida. Todo indica que allí terminará su historia. Su vida. A la par de la  canoa despintada, sin nombre  y roída por el sol y el agua. El ranchito isleño de será su última morada. Tantas veces le ha servido  en las recurrentes  idas y venidas  por  las  crecidas y bajantes  en medio de esta  ranchada de pescadores que –“ bien puede ser él el  que oficie de mortaja” - se dice a sí mismo.
Vuelve a cebarse otro mate lentamente. Con la paciencia de los que están  acostumbrados  a convivir con la naturaleza. Con la mansedumbre de los que saben que no hay que apurarse para cumplir con ella…
A cambio, recibía  cada tanto una paga de buena pesca… Por saber esperar  el momento indicado  en  el lugar oportuno. Chupó por enésima vez de la bombilla carcomida y balbuceó, tan suave que casi no se escuchó ni él mismo: “ Ta que lo tiró…que lindo debe ser estar ahí arriba, paveando, mirando el paisaje de  la isla…”
Enfrente, la actividad en los modernos edificios  que están en la ribera del ¨Paraná, resplandecientes  aún las paredes por el poco uso, era febril. Típico de un miércoles al mediodía. En una de sus oficinas, un maduro  ejecutivo con  traje oscuro impecable , de brillante carrera en su empresa, recibe una gruesa carpeta de manos de una elegante secretaria. En esos papeles están los informes sobre sistemas de riego que tiene que  analizar, para  tomar una decisión sobre ciertos pedidos... Dispone  de poco tiempo, así que las hojea con nerviosismo. Pide  a la joven que llame a dos técnicos relacionados con el tema - de inmediato - para que lo asesoren  con la decisión sobre la inversión….Mientras tanto, por un interno le recuerdan que  más tarde tiene dos reuniones impostergables.  Al  unísono recibe un memo de  Cancilleria con un listado de productos de  su empresa que tienen demanda en el exterior…
En medio  de aquellas cuestiones, consulta  al gerente de finanzas  por el dinero disponible en cuenta corriente y  el flujo  de dinero de la empresa en las próximas cuarenta y ocho horas. Cuando recibe  estos informes un  rato más tarde,  no se contiene  y pronuncia varios exabruptos . Las puteadas  se oyeron en las oficinas cercanas. Se detuvo al advertir que no está solo, porque la secretaria regresó con mas papeles para firmar justo en ese instante…- Y, Sí!.. . Es un día con todo. Un día de aquellos…
De pronto, el joven se llevó las manos con las palmas abiertas  a la  cara. Se restregó los ojos, los pómulos  y las mejillas con fuerza.  Después tiró  el bolígrafo  hacia los papeles  que estaban  amontonados  en el escritorio y  empezó  a estirar los brazos y el cuerpo, como desperezándose. En segundos  se sentó. Levantó los pantalones tomando  la tela a la altura de los muslos y luego se recostó ,  para abandonar  sobre el mullido sillón de su oficina el cansancio y el  estrés acumulado desde horas atrás. Levantó  los pies , ya sin zapatos,  y los  apoyó en el escritorio. Respiró profundo dos o tres veces  y se  repantigó  un poco  más .
Después giró  el sillón hacia los ventanales   enormes  de ese décimo piso.  En ellos se  mostraba en generosa concesión paisajística  el rio Paraná  del Pre Delta, frente a Rosario. Las aguas marrones hacían contraste  con el verde de las islas en esa época del año. El hombre está ahora completamente recostado en el sillón, con las manos en la nuca, en señal de inequívoco  astío.  Miró a lo lejos, como buscando ayuda a su desequilibrio temporario.
Era un cuadro realmente contrastante. Allá  enfrente  están las islas, el río, el sol , el descanso…De este lado y acá arriba están  el ejecutivo y sus empleados en  oficinas con teléfonos , computadoras, carpetas, agendas, notas, tecnología… Y una exquisita secretaria que escucha  sorprendida  aquello que su jefe  dice  con la mirada perdida  en la lejanía:  - “ Que lo reparió?!.¡Cómo me gustaría vivir sin problemas  en una de esas islas  ahí enfrente!!!”
-Después cerró  los ojos  y se quedó inmóvil un buen rato.
                                     


                                                                                                                     GUSTAVO F. FARRONI

                    Escrito en 1999, en Clason (Sta. Fe), reescrito en diciembre 2014.




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Fragmento de la Novela: " SUEÑOS INOPORTUNOS"
 

Buenos Aires, 1984.

_   Mirá, a mi me parece que vamos a seguir siendo colonia de los norteamericanos unos mil años más, que querés que te diga! – comentó Saveir en la mesa del bar.
_   Pero no “Turco”, veo las cosas  diferente. Vengo leyendo varios diarios y revistas. Estoy tratando de analizar muchas opiniones,  no sólo lo que dicen acá, sino también lo que se comenta afuera. Converso con mucha gente que más o menos está en la cosa y no es como vos decís. Espera un tiempo más y te vas a dar cuenta. Y ojo!... Eh?.... Que yo no estoy defendiendo al gobierno… Vos sabés que yo estoy con los muchachos del bombo, así que no lo digo por quedar bien…
Vas a ver… Cuando llegue el Papa Juan Pablo II a la Argentina, se solucionan muchos problemas…Para mí, la cosa esta clarita Juan Pablo nos dice: “Muchachos, la deuda se va a achicar mucho. Los yankis la van a cobrar quedándose con algunas empresas, y van a acomodar las cuotitas que quedan como puedan pagar… Pero cuidado: Las Malvinas van a quedar para los ingleses y los norteamericanos. Ustedes van a poner una banderita con un consulado o algo así, para salvar el honor de los muchachos que quedaron allá. Pero eso sí: nada de rusos por acá. Eh?... A seguir siendo como hasta ahora, eh?
Las palabras de Romero sonaron como un azote en los oídos del “Turco” Saveir y de Peralta. Luego de un rato de estupor y silencio, el Turco se acomodo en la silla, se metió el dedo en la nariz primero y después otro en la oreja como limpiándosela para oír mejor. Después se estiro en la silla, cruzo los brazos atrás de la cabeza y miro el techo del bar mientras fruncía el ceño.
Peralta agarró con destreza el aperitivo que tomaba siempre. Volcó hacia la garganta un sorbo, como desesperado. Afuera, unos treinta grados a la sombra. Adentro, el aire acondicionado del bar creaba un ambiente agradable en ese mediodía.
No hacía falta refrigerarse con desesperación como lo hizo… Fueron las palabras de Romero que lo “encendió” de tal manera que necesitó el trago. Prendió un cigarrillo con premura, después se frotó las manos y examinó a aquél con cuidado.
Romero estaba acostumbrado a transmitir esas informaciones con visión futurista. Le gustaba mostrar el conocimiento de la realidad social y política. Esas premoniciones lo ponía al tope del caudillaje de la barra de amigos que frecuentaban el barcito, con los que compartía largos momentos de ininterrumpida charla casi todos los mediodías; a veces por las tardes.
Sabiéndose dominador del interés, como para ponerle fin al silencio que el estupor de sus palabras había creado, sentenció:
-Escúchenme. Con esto no quiero decir que vamos a vivir en un paraíso o que vamos a ser una potencia. Desde ya que estos tipos no nos van a regalar nada… Pero te digo que se está ideando un plan para la Argentina. Para que esto “camine”. Y saben por qué?... Porque este país tiene una situación estratégica en el Cono Sur. Para los yankis y los ingleses representamos un bastión enorme de poder… Quien tenga bases misilísticas asentadas en Malvinas y Patagonia, ¡Chau! Domina la mitad del planeta. ¿Y a quien se las vamos a dar, eh?  A los Rusos? No querido. Este mundo del sur tiene que seguir siendo “Occidental y Cristiano”, como decían hace unos años los que tenían el gobierno… Como siguen diciendo los que todavía tienen la manija.
Ustedes saben que es una sociedad donde el comunismo no va a entrar ni a cañonazos, viejo. EEUU no lo va a permitir..
_Mira, Romero. –Interrumpió el Turco-. A mí me parece completamente exagerado lo que decís… Creo que el Papa viene por el tema del Divorcio, para frenar la Ley que los diputados desean aprobar y de paso para serenar un poco a la sociedad Argentina. Todo el mundo va a salir con banderitas a la calle.  Vas a ver que vamos a encontrar miles de personas gritando, saludando. Habrá discursos por acá y por allá alentándonos, diciéndonos que tenemos que olvidar el pasado, construir la democracia. ¡Ser más cristianos, por supuesto!. No delires tanto chiquito.
-Eso! –acotó Peralta sin convicción.
-Amen! No, muchachos, ustedes creen que el Papa va a avenir de Europa para decir misa. ¡No! Para eso la pasan por televisión y listo. Yo les digo que van a hacer cosas gordas con Alfonsín, con el Canciller. Con los yankis y los ingleses dando vueltas secretamente, controlando todo.
-Sabés que pasa, Romero? Vos estás enganchado con la visita de 1982, cuando llegó y terminó la guerra. Pero esta es una cosa diferente, no compares una cosa con la otra. Miren, les digo más. –Romero volvió a la carga. No le gustaba que lo contradigan o que sus palabras fueran descreídas. La templanza no era una de sus virtudes, cuando se trataba de los interminables diálogos del café. –Además de la ley, el Papa viene al país para hacer negocios, seguramente.
_Uh!. ¿Ahora conoces de negocios internacionales, vos?... Afloja un poco Jorge- Suplicó Peralta que ya desconfiaba de la locuacidad de Romero, aunque estaba intrigado por escuchar mas elucubraciones. Intrigado y sonriente.
_Es cierto. Mirá lo que te digo: El Vaticano tienen problemas financieros. ¿Uds. Saben del despelote ese en que se vio envuelto el Banco Vaticano hace… unos tres o cuatro años mas o menos?... El Banco Vaticano tuvo un lío fulero con un tipo llamado Sindona ¡Un capo de la mafia en EEUU!. Este a su vez tenía conexiones con un banquero italiano; un tal Calvi, que integraba una logia -otra mafia- con un tal Licio Gelli que conocía a López Rega, ¿Se acuerdan ahora? Eh?... Bueno… Entre todos estos tipos envolvieron en un fato bastante jodido al Banco del Vaticano y lo metieron en un flor de lío. Además de hacerle perder millones de dólares.
Ahora el Papa dispuso que en el futuro la Iglesia tiene que depender exclusivamente de la generosidad de los fieles, de las donaciones y las contribuciones que les den por allí sin entrar en ningún negocio raro…
Savier a esa altura estaba confundido; sorprendido por la verborragia disparada como andanada de perdigones por Romero.
Se paró sorpresivamente como el espectador de un partido de Fútbol. Como si fuese a gritar con toda el alma la jugada que lleva la pelota con destino a la red. Levantó las dos manos con los puños cerrados y después  los abrió, cubrió suavemente las sienes de Romero, y arqueándose por encima de la mesa le dejó un beso en la frente…
_Qué grande Romero! Tendrías quien estar en el Ministerio de Relaciones Exteriores, no sé cómo estás sentado acá en vez de estar en el sillón de la Cancillería. ¡Ah! ¡Y te prometo que en el próximo comentario brillante te pego una patada en la encía!
-Eso! –ironizó Peralta.
-Turco! ¡La madre que te parió!... Te estoy hablando en serio. Estoy cantando la justa.  No me saques del tema con boludeces que vos sabés que no me gusta!.
-Perdoná Romero pero es demasiado. Bueno, seguí que te escucho.
-Como la mano para el Vaticano viene dura, el Papa quiere componer un poco la imagen de la Iglesia en el mundo. Además, como dicen que no van a intervenir mas en las finanzas internacionales habrá mucho por hablar y arreglar con este país. Supongo que algún dinerillo debemos en el Vaticano, con la deuda externa y esas pavadas de préstamos que circulan por ahí!.
-Jorge disculpame que te interrumpa pero son las doce y media, y si me demoro mucho mas en ir a casa, el Papa cuando venga va a tener que atender otra audiencia, dijo Peralta, mirando el reloj.
-Por qué?..
-Porque como todavía no va a estar la Ley de Divorcio en la Argentina, la gorda le va a pedir la anulación de matrimonio a él directamente. Así que mejor pagamos y nos vamos, eh?.
-Esperá un poquito padrecito que esto no hay que perderlo. Mirá un cachito Roberto y decime que te parece la rubia que termina de entrar. Todos se dieron vuelta sin disimulo. Romero se tomó la cabeza con las dos manos, Peralta observo fijamente a una rubia de pantalón blanco que entraba acompañada por un muchacho.
_Es un misil! – dijo.
_Misil? Un transbordador con equipo completo la flaca.
-Tramposa. Tiene cara de tramposa... Y qué gomas, carajo!
_El vago tiene ojeras hasta el pecho y el pelo mojado. Está clavado… clavado que vienen de un encame… También, con esa bestia al lado supongo que yo no tendría descanso.

GUSTAVO F. FARRONI, Agosto 1999
    
                                                     
                                                      .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .   .


“DESAZÓN”

Sé que él sabe.  Y él sabe que yo sé.  Lo intuyo cuando me mira de reojo a veces. Y en otros momentos cuando pasa a mi lado estudiándome… Me analiza; me tiene bronca, profunda bronca. Diría que tiene la certeza  de pensar que ese hijo es mío. Con todo lo que lo esperó, lo buscó…  Y no pudo lograrlo!
Él  la estudió. Revisó toda la historia pasada y presente buscando superar la dificultad que la volvía infértil.  Aguardó el momento oportuno en que tenía que hacerla suya y preñarla, tal cual lo calculó. Hubiera sido el premio mayor por tanto empeño…O por tanta exaltación hedonista en su labor.
La sentí  aún de lejos; cuando entró en mis ollares por ese olor de hembra con humores propios del celo. Se metió en mi cabeza como una marca hirviendo  con  olor a almizcle y a hormonas. Como un llamado terminante y desesperado de flujos  agrios, acre y definitorio de su estado. Lo noté cuando olfateé primero y lamí después sus genitales húmedos e inflamados... En la piel enrojecida y  remarcada por el grosor furibundo de las venas de sus tetas.
Arremetí  caliente,  desesperado. Achiqué espacios  a los saltos. Doblé codos, obstáculos y atravesé contratiempos. Ese olor me volvió loco, no lo soportaba más. Era un veneno excitante de mis secreciones.  Quise conjugarlo en mí;   anestesiar el sexo que se me disparaba.
Yo no esperé… No pude esperar nada.  No le dí tiempo ni a sentirme llegar. Olfateé y no le dí tregua, ni  cuando intentó jugar a la entrega de hembra paciente. La apreté con mis manos desde atrás; la inmovilicé con el peso y se entregó, sorprendida.
De  una estocada  intenté beber  y  borrar  los jugos, los efluvios que manaban  de las hendiduras  infladas por las hormonas.
Descargué en segundos dentro de ella,  todo lo que provocó en mí desde horas atrás. Su bramido y el mío fueron juntos un solo acorde postrero para esta sinfonía animal. Un hito. Un sello.
No me esperaba, pero cuando se percató de mi furia, exprimió mi simiente en la contracción final. Y soltó de golpe también su semilla para encontrarse  más tarde con la mía;  en el  medio de la caverna cálida y cochambrosa de líquidos con nutrientes apelmazados de su útero.
Ahora... él recela. Conjetura hechos y figuras.  Quería hacerla suya y pudo lograrlo también, pero después; muy a destiempo.
Y aunque nadie  nos vió hacerlo , sospecha porque ve en la descendencia la genética  arrollladora de mi estirpe. Las marcas  de mis sierpes; de mis ciegos y profanos escondrijos singulares.  Aquellas  marcas-íconos poco visibles a la mirada de la mayoría, pero que   no pasan por alto a un ojo sagaz .
“ Tiene  su cabeza”- dice.  “ Si bien no se parece por la piel y los colores, dos o tres pequeñas características de las manos lo delata”- Piensa…
Sospecha, mira de reojo, estudia el crecimiento…Como el árbol que se va cubriendo de ramas y hojas con el tiempo, el vástago es cada vez más parecido al padre.
Él la anotó y se convenció  (y convenció a los demás) que fue el creador… Imbécil de vainas de plástico flexibles y manos con guantes descartables.  Y  semillas de fantasía en baja temperatura. Tanta manipulación para nada.
Yo, animal sin razón, estoy seguro que ese hijo es mío… Tengo la certeza de la naturaleza que transmite los caracteres fijos que vienen de muchos años atrás. De varias generaciones con antepasados de cuño. Los tomé de mis  padres,  que los recibieron de mis abuelos y éstos de mis bisabuelos…
Será un animal con características bien peculiares.
Y él;  pobre iluso. Sigue con sus pancartas, clasificando machos y  calificando señales en folletines de color, mostrando padres lejanos de lugares desconocidos empaquetados en su congeladora de nitrógeno líquido.
Mi hijo… Éste es mío! Lo siento por él.
 Casi me da lástima este hombre que intenta día tras día inseminar y preñar a todas las hembras.  A  la mejor de este rodeo  la quería para mí. La preñé yo  – absolutamente -   bajo mis reglas:  las propias y naturales de la especie.


GUSTAVO F. FARRONI
 Clason  (Sta. Fe ). Reescrito en nov. 2011


                                               
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                                                      “La Mula Azul"

Cuando Nicanora Nahuela de Leonides Pomer murió de vieja y de pobreza después del frío invierno, su hija Margarita era apenas adulta. Pero allí comenzó a parir la crianza, la educación, el trabajo y la responsabilidad de hacerse cargo de seis hermanos seguidos.
Además organizaba despacio los preparativos de su primer cría, que necesitaba unos cinco meses más para agregarse desde su panza al tumulto de niños… Mitad sobrino o sobrina y mitad hermano o hermana de los seis que la proseguían en el duro paisaje familiar.
Afuera  el día era radiante, primaveral. El sol del mediodía calentaba a pleno la humilde casa. De esa manera Nicanora Nahuela pudo sentir al menos el aleteo tibio de la muerte al abrazarla en el último suspiro; que ahuyentó la gélida presencia de esa vieja macabra que hace partir a los pobres sin una  mísera conmiseración en el gorgoteo final.
“Esta tibieza  - presumió Nicanora un rato antes de no pensar más – es un mensaje; alguien va a recibir todo lo que sé para continuar sirviendo…"
Margarita, su hija y compañera de los últimos años, sentada a la par del lecho de muerte, sintió el suspiro final al tiempo que se persignaba.  La muerte se llevaba quien sabe adónde  a su prosapia... Al esoterismo  y el saber de vieja "médica", o curandera. A la comprensión y la solidaridad rebosante de años de Nicanora.
La mujer se llevó con ella el secreto tan buscado, exaltado y vilipendiado... Todo al unísono.  El secreto solicitado por la gente de muchos lugares, pero al que sólo unos pocos elegidos en éxtasis  pudieron llegar a ver: “La mula azul”…
- “¿Una mula azul?”
- “Una mula azul!!”                              
- “Y...dónde está...?”
Tantas veces se repitió esta pregunta en el valle. Tantas veces y de tantas formas buscaron la respuesta de boca de Nicanora Nahuela.
Ella contestaba a todos con la misma sonrisa y la arqueológica respuesta que brotaba desde sus tripas: “Sólo la verán los que sean buenos de corazón; si no tienen apuro, si no son egoístas y respetan todo lo que los rodea, sea un  animal, un  humano o una planta” solía decir.
Margarita escuchó muchas veces esa historia de boca de su pobre madre y desde muy niña cumplió entusiasmada los preceptos de Nicanora. Así, practicó con entusiasmo el samaritanismo y la asistencia; hasta el paroxismo de pretender ayudar una vez a un puma rengo, mientras éste le mostraba sus dientes y sus garras, asustado por la presencia de la muchacha.
Los árboles, los animales, las plantas, el agua, la gente, supieron también del empeño de ella y de su cuidado, cariño y esmero. Es que Margarita soñaba encontrarse alguna vez con la tan mentada cuestión prometida.
Al otro día de su muerte,  al mediodía, Nicanora fue enterrada cerca de su quebrada sureña al pie de la cascada, como había pedido. Para “estar cerca del ruido de la naturaleza y poder conversar con ella algunas veces”.
Mientras  Margarita acomodaba con sus manos jóvenes, aunque ásperas y callosas, las últimas piedras sobre el borde de tierra de la tumba, los paisanos del lugar acomodaban
ramos de flores silvestres y brindaban los saludos protocolares de toda muerte.
Margarita observaba a la gente pero sus pensamientos retrocedieron en el tiempo, haciendo un balance de la vida de su pobre madre... Desde su uso de razón y recuerdo hasta llegar hasta el presente...pasando antes por  Gäld.
Gäld era un gigante noruego avezado, atrevido en la búsqueda de datos inquietantes del pasado e investigador de nuevas culturas. Deseaba descubrir el secreto arcano de la tierra “de los hombres de pies grandes”, como se les llamaba a los habitantes de esas tierras del sur.  Por  estos motivos llegó Gäld  a éste lugar tan pobre  cercano al extremo Sur;  pero compensado con una frondosa belleza,  natural, desbordante…El nórdico era alto, rudo, de cabellera muy rubia que coronaba un porte altivo de mirada orgullosa, como casi todos los habitantes del país del frío.  
De repente, Nicanora Nahuela tuvo su primer encuentro con el apuesto Gäld, que deseaba estudiar en profundidad la vida en estos confines, y sobre todo, a esta mujer y su comunidad. De ella había escuchado hablar extensa y emocionadamente a los lugareños: la “Machi”. La “Doctora”, la curandera que hacia felices a los nativos curándolos  o trayendo a sus hijos al mundo.
De a poco, el extranjero sintió una rara curiosidad después de oir intensos relatos sobre la extraña fascinación que ejercía Nicanora. Fascinación que creaba a través de sus enseñanzas  y con la permanente, franca y arrobadora sonrisa que mostraba un corazón calmo y una bondad extrema.
Cuando estuvieron frente a frente, Gäld tuvo la certeza que ella era mucho más que aquello que los paisanos le contaron. En un instante  el vikingo entendió que cientos de años de cultura del pueblo noruego  - atados a mil acantilados y a millones de olas y aventuras sobre el océano Atlántico; hermoseados  por el sol de medianoche de aquellos horizontes -bien podían confundirse atávicamente con otros cientos de años de historia  pre y pos colombina.  Mientras, el gigante rubio sintió las tripas tornasoladas cambiadas por una cultura tan opuesta a la suya.
Margarita repasó en su mente, mientras rezaban por Nicanora, las enormes caminatas que realizaban  su madre y el noruego mientras conversaban.
Generalmente era Gäld el que preguntaba. Nicanora contestaba y aquél  apuntaba las conversaciones con su madre. Se los veía sonrientes a ambos, siempre.
Margarita hubiera jurado por aquellos días  que eso duraría toda la vida. Su madre, viuda desde hacía varios años, había comenzado a revivir. Se veìa radiante, parecìa màs joven.  De a poco en el valle se comenzó a hablar de la alegría de Nicanora con aquél extranjero venido de tierras tan lejanas con historias por demás singulares. Como aquella anécdota  que Gäld se complacía en relatarle a Margarita y después a sus hermanos o amigos sobre los duendes invisibles del país del Norte.
-“¿Cómo eran?; ah! Sí!”. Margarita echaba otro poco de tierra con sus manos sobre la tumba -“los Trolls se llamaban”; aquellos hados que nunca se podían ver…Pero que protegían y reglaban la vida de la gente.
El rubio gigante contaba con deleite que los duendes nacieron muchísimos años atrás. Una vez que Dios en el Paraíso le solicitó a Eva que le muestre a sus hijos. Ésta, coqueta al fin como tantas mujeres, en el apuro mostró a Dios sólo a los que pudo asear y cambiar, para presentarlos pulcros ante él…  
Dios, a quien no le interesan esos afeites, se enojó por la negación de Eva. Entonces, ordenó que aquellos que no pudo ver se ocultaran para siempre ante la mirada del resto de la gente...A Nicanora le gustaba mucho escuchar la historia. Los Trolls eran  invisibles pero la la gente parecìa escuchar las indicaciones que ellos les hacian llegar. Como si ellos fueran mensajeros de ciertos dioses...Imponìan preceptos que debìan cumplir. Sì . Margarita escuchaba atentamente al extranjero y sus  historias.  Escuchaba y sonreía.
Fue pasando el tiempo y sucedió que un día Gäld debió tomar la determinación de volver a su tierra. Como todas las cosas se terminan en algún momento, su andar por el mundo aprendiendo e investigando distintas formas de vida también llegó al final.
Una noche, sin saberlo nadie más que él y Nicanora,  vació la cama de la casa y partió antes que  la luz del amanecer diera detalles de sus movimientos.
En los días posteriores  vieron  a Nicanora  triste y cabizbaja por un buen tiempo. Pero la nación Sureña, la tierra brava de los Araucanos y los Mapuches se hizo a fuerza de ánimo. Con el temple y tesón de su gente que nunca claudica. Entonces volcó su alma dolida y conmovida  a la labor de siempre con más ahínco.
El trabajo, los hijos, los enfermos que la requerían a diario la sustrajeron del dolor. Continuó cada vez más enfrascada en sus pociones; con los herbajes, los olores y los brebajes que hacía con los yuyos del monte y las semillas. Con las mosquetas, los maitenes, las cáscaras, las raíces que incluía en las pócimas que decretaba su raciocinio y la experiencia de muchos años.
Toda la región le debía favores a aquella mujer que arrastraba gente en procesión continua, cada vez en mayor número…
Con el tiempo, el murmullo de su sabiduría y la leyenda de la Mula Azul fue creciendo más y más… Sostenido… Parejo…
Pocas personas contaron haber hablado u oído del tema de boca de Nicanora. Sólo algunos pocos elegidos decían que la vieron. Pero  si les preguntaban cómo era,  adonde estaba, sólo podían contestar con imprecisiones.
Decían que la habían visto en  la cueva de meditación y de los rezos o ruegos de Nicanora…Allí estaba, entre la bruma y los vapores titilantes de los inciensos aromáticos que preparaba la mujer. Entre el sopor y el cansancio de la larga espera impuesta por la Machi, tan solo por unos pocos segundos, algunos creyeron ver a la Mula Azul resoplando inquieta.
 Para verla tenían que pasar por un proceso muy largo. La Machi obligaba  diplomática y tesoneramente  a  aquella comunidad sin ley  a ser pacíficos. A respetar la naturaleza.  Con la virtud reglada por la justicia sin dobleces de “La Mula Azul” y su fiel custodia Nicanora…
Cada día, más y más personas querían  saber  dónde estaba el lugar preciso para verla.
Nicanora siempre les decía: -“Tal vez lleguen a verla por aquí; pero solo cuando entiendan muchas cosas sobre ustedes mismos. Tengan calma; sean buena gente y la verán."
La misma Margarita, siendo chica todavía, un día en que estaba muy enferma lloró,   
lloró y lloró casi hasta desangrar. Tenía  fiebre y temor de morirse sin ver siquiera una vez a la famosa Mula Azul . La Machi decía:“solo la veran los ricos de paz y buenos de espíritu”…"Y a los malos les visitarà el Aillepeñ"".. y – “¿Por qué si ella nunca hizo nada malo?... ¿Acaso era como las  deidades invisibles que  mencionaba  Gäld en tantos relatos contados por  él?
De tal forma pidió y rogó, que Nicanora en medio de los mejunjes que hervían en la habitación, de los humos que olían a menta, a romero y zarzamora, llevó  a su hija hasta  la cueva de oración en la montaña. En ese lugar, la Mula Azul se dejó ver para Margarita. Tan sólo para ella, que aún débil en brazos de su madre, sonreía feliz y exaltada por el bello encuentro que recordaría por el resto de sus días…
En el delirio causado por la fiebre, la Mula Azul retozaba en exclusividad para la joven en la piedra en medio de  manos rojas, marrones y negras grabadas centenares de años atrás que le servìan de marco, como realzando el esplendor de la visiòn.
 Ese encuentro tan especial: trascendental, signaría la vida en el futuro. Marcarìa  el camino  de Margarita por el resto de sus días.
En ese lugar, a medida que pasó el tiempo, la imaginación popular fue construyendo la leyenda que todos conocian.   De todas manera. el hecho de ver a la Mula Azul  en esa cueva  seguirìa  siendo un hecho concreto que  se presentarìa solo  para unos pocos elegidos.
Adonde está hoy la tumba de Nicanora Nahuela, al lado del hilo de agua transparente y cantarino que la mujer  amaba, rodeado de  una  vegetación verde y abundante que se eleva casi hasta el cielo, llegan permanentemente los que veneran su memoria.  Oran y dejan una ofrenda o un recuerdo. Todos sin excepciòn, solicitan algún favor a Nicanora. O le agradecen por alguna gracia, algùn ruego cumplido, algùn milagro que recibieron y que suponen es obra de la Difunta.
Al mismo tiempo, buscan a Margarita para que solucione otros problemas, ya sea propios o ajenos,  sus cuitas, sus pesares. Luego husmean, buscan ansiosos  el lugar en que se oculta  La Mula Azul que custodia en forma permanente  la tumba de la Machi...

Margarita, con su crío a cuestas, les dice a todos "que esperen, que confíen. Que los buenos de espíritu; los que sean buena gente, con el tiempo la verán..." 

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